Odalys se volvió una adicción. Rosy, por su parte, tuvo que haberme notado distinto. Jamás supe mentir. Algo en mi mirada debió delatar el color de la infidelidad. Llegué mojado a casa. El anochecer coincidió con un aguacero torrencial, también inusual a principios de año. Me secó con una toalla, mirándome triste. El rostro denunciaba …
Últimos Comentarios