Existe una ley no escrita pero no por ello menos real. La gente ni siquiera la percibe pero es parte de la programación que la sociedad tiene para cada individuo, sea hombre o mujer. Es un plan diseñado para la mediocridad, para que seas alguien más del montón, para ser controlado y contribuir a la felicidad de aquellos a los cuales no les importa tu bienestar. Para que te sientas vacío y seas infeliz. Dicho plan consiste en que tú naces para estudiar, trabajar, casarte, envejecer y morir. Mientras dure el proceso debes ser obediente.
Desde la infancia tus padres, con la mejor de las intenciones, te dicen lo que puedes y no puedes hacer, sin saber que te están programando para ser débil, y por consiguiente, infeliz.
-Pórtate bien, respeta a los mayores, no hagas esto, no hagas aquello.
Y ya desde entonces, tu cerebro se va condicionando a ser dócil, a pensar que no tienes derecho a hacer ciertas cosas o a tomar determinadas decisiones.
En la escuela te dicen lo que está bien y lo que está mal. Te quieren enseñar a que seas como otros. A repetir consignas y lemas vacíos. Te delimitan lo que tienes y lo que no tienes que aprender. Lo que debes y no debes creer.
Después viene el trabajo, donde debes cumplir un horario, firmar una tarjeta en donde te controlan. Muchas veces debes acatar decisiones de un jefe mediocre, que inclusive, pretende dictar cátedra sobre laboriosidad y usa una frasecita odiosa llamada “sentido de pertenencia” para manipularte y que hagas lo que él quiere. Ah, y debes pertenecer a esto y a aquello.
Al fin te casas, muchas veces ni siquiera por amor, sino porque los años pasan y alguien te dijo que hay que tener hijos y como temes a la soledad…. En el matrimonio aguantas muchas cosas, te niegas de hacer otras, lo más seguro es que te dejan o terminas divorciándote. Después buscas pareja nuevamente porque te enseñaron que tu felicidad depende de la compañía de otro y no de ti.
Luego viene la vejez. Una jubilación con mísera pensión derivada de ese salario igual de miserable que devengabas en tu época laboral…hasta que te mueres y pasados unos años nadie se acuerda de ti. Es más, quizás la foto aquella tuya que estaba en la sala, tu nieta la quitó para sustituirla por el artista del momento, y tu hijo o hija, ni siquiera se opuso porque “es la niña de la casa”.
¿Estoy diciendo que no debes ser buen estudiante, buen trabajador, buen esposo, buen padre o madre, o buen ciudadano? NO. Lo que estoy diciendo es que si resultas ser todo o parte de eso, sea porque TÚ LO DECIDISTE, porque te hace crecer como ser humano libre y digno, porque te hace feliz, y no porque otro lo decidió por ti. Y esto tiene un significado más profundo de lo que la gente comprende, porque muchas veces piensas que tus creencias y actitudes nacen de tu persona cuando lo cierto es que no son más que el resultado de la programación social. Muchas de tus opiniones están basadas en creencias que no son tuyas, sino de otros que las inocularon en tu cerebro, porque abdicaste de tu capacidad de pensar por ti mismo por no salir de la zona de confort.
Los que establecen las reglas, lo hacen porque tienen el poder y necesitan gente sumisa para garantizar su tranquilidad…
¡Y ohhh, no lo había advertido. Son los primeros que las violan! Por tanto, has lo que sea bueno para ti, no para esos.
Es hora de abrir los ojos y comenzar a tomar tus propias decisiones, y luchar por lo que quieres, y no disculparte por quien eres. Si perteneces a algo o alguien, o vives para acatar deseos de otros, eres un esclavo. Si tomas tus propias decisiones sobre lo que quieres para ti, y eres capaz de asumir las consecuencias, serás libre aunque te cueste dolor. Te garantizo que serás más feliz.
4 comentarios
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Esto me recuerda un video que publicó en Youtube Inknowition hace ya un tiempo, que precisamente trata de la zona de confort y por qué deberías ampliarla para lograr aquello que realmente quieres. Yo particularmente comparo a aquellos que se quedan en su zona de confort con el farolero de «El Principito», que vivía en un mundo que cada día se hacía más pequeño y solitario, y por consiguiente más triste. Muy bueno el artículo, felicidades.
Hola pedro esta muy bueno tu articulo saludos barbarita del CAM guanabacoa
Pedro, ¿Qué puedo decirte? La imitación es el mayor de los reconocimientos, si pudiera hacerlo, habría escrito este articulo. Has leído mis pensamientos y lo has expuesto de forma impecable. No puedo estar más identificado con lo que escribes. Actualmente estoy terminando de leer un libro; “El hombre mediocre” de José Ingenieros, lo tengo en copia dura, pero digital debe estar en internet. Te recomiendo encarecidamente que hagas lo posible por leerlo.
Saludos, Melkor
Autor
Hola grmmelkor, si fuera un adolecente seguro que tus palabras estropearían mi carácter jajaja. Pero no, creo que toda obra es perfectible, y que basado en lo que voy conociendo de tí, quizás tú lo hubieras escrito mejor.
Leí ese libro de José Ingenieros allá por el 2001 y tengo que decirte que me fascinó. No en vano era contemporáneo y muy amigo de José Martí, quien para mí es el hombre más inteligente, grande y de pensamiento puro que ha tenido Cuba.