Soñaba ser escritor. Ya desde la adolescencia quería escribir como Juan Angel Cardi, Daniel Chavarría, Dashiell Hammett, Arthur Conan Doyle, Corin Tellado, etc. Siempre lo pospuse pero dentro de mí una voz me gritaba: Escribe, escribe…
Y fue en enero del 2016 cuando sin poder explicarlo me vi escribiendo las primeras letras de una novela.
“La tarde del jueves se aleja entre el murmullo de los niños jugando pelota o la distante voz de un vendedor ambulante. Llega el crepúsculo habanero y aparecen las primeras luces de la ciudad.…”
En 3 meses la escribí. La presenté a un importante concurso literario que cerraba su convocatoria en mayo, y ya me veía premiado, catapultado a la vanguardia de la literatura cubana. Los resultados los darían en julio… y fue el primer golpe. Ni premio, ni mención… nada.
Me integré a un taller literario, seguí escribiendo y mejorando mi técnica narrativa, hasta que al fin gané un concurso no tan importante. Mi noveleta Delirios, como ya saben, fue la obra premiada.
Al anunciar el nombre y seudónimo del autor creí flotar. Avancé al podio, recibí el premio y en medio de la excitación dije unas palabras que no recuerdo.
Meses después obtuve mención en un encuentro debate con el cuento “Piedras preciosas” que forma parte de un cuaderno todavía inédito.
Ignoro las dificultades para publicar en otras tierras, pero lo que es en nuestro país no existe un mercado del libro. Las editoriales son unidades adscritas a entidades presupuestadas. Una editorial provincial solo publica alrededor de 20 títulos al año, de ellos, cerca de la mitad son de contenido político, el resto lo ocupan autores consagrados. Es realmente difícil. Por eso ganar un concurso literario es la vía más expedita, pero todos los escritores saben que independientemente de la calidad que pueda tener una obra, obtener el premio es como sacarse la lotería.
A raíz de la feria del libro ya puedo confirmar la publicación de “Delirios”. Y la semana antes pasada pude cobrar la remuneración por mis derechos de autor, $1425 pesos que alcanzan para muy poco, pero es algo para empezar. El primer refrigerio en esta carrera de resistencia.
Quiero despedirme con este mini-cuento. Espero les guste
La Cita
Es de noche y me espera. Advierto su silueta y el corazón me da un vuelco. Avanzo hacia una mujer desconocida pero los pies no se detienen. Ya frente a ella, me quedo sin palabras…
A la semana despierto. Me cuesta respirar pero poco a poco vuelvo a la realidad. Estoy entubado en cuidados intensivos y comienzo a recordarlo todo. Después comprenderé que tengo el cuerpo destrozado y ella fue la carnada.
3 comentarios
Espero que tu libro llegue a la feria de Santiago para poder contribuir a tu carrera y alentarte a seguir, pues tienes aún mucho qué contar. Saludos 😘
Autor
Gracias Dalita. A propósito, buen look el que tienes en tu perfil.
Gracias 😊