Fragmento de mi novela en proceso «Dejarla ir»

Esta noche no ha sido diferente, me desvelé como en todas.  Me despierto con el sonido del móvil. Tengo el cuerpo adolorido, reviso la llamada y con los ojos aún entrecerrados de sueño se van volviendo nítidos los números. Es ella, ha llamado 2 veces. Consulto la hora, son las 8:00 am, y tengo que ir al trabajo. Hay una reunión importante previa a una fiesta por no sé qué motivo, ni me interesa.  Me voy sin desayunar, no tengo apetito. Llegando entra un mensaje, lo abro y dice:

“Actúa como un adulto, por favor, llevo una semana intentando localizarte para devolverte las cosas, te aseguro que para mí es más difícil porque tú te tiras a cualquiera y se te pasa pero yo no”.

Y no sé qué pensar, siento rabia, tristeza, angustia, esperanza. Muchas emociones. ¿Qué me quiere devolver? ¿Un diploma insulso de un concurso literario? ¿Un viejo pantalón de trabajo? Si hubiese querido ya los habría devuelto. Por un momento el impulso me dicta responder, sin embargo opto por no hacerlo. Debe ser un tanteo. Como hace días no la busco…Seguro se siente culpable, nostálgica, y por eso descarga su frustración. Ayer llamó a Rafa, mi mejor amigo, para saber de mí.

-Te está midiendo el aceite- me dice.

Y tiene razón, quiere saber dónde está parada y no debo caer en el juego.

La reunión es un plomo y no veo la hora en que acabe. Como soy rebelde casi nunca asisto, pero esta era ineludible, además, no se debe tensar la soga. Lo último que necesito es un problema laboral. Al fin termina y comienza el “fetecún” Quiero irme pero estoy débil y necesito almorzar. Aguanto lo mejor que puedo, a veces me distancio evitando que vean mi rostro insatisfecho. La verdad es que quisiera estar lejos.

Con un sándwich y un refresco cola en el estómago no puedo resistir a esperar el almuerzo. Me voy. El lugar es distante, a más de cuatro km de la ciudad. Recorro a pie la carretera, no me importa caminar. A mitad de distancia un amigo me da “botella” y llego en dos minutos.

Justo al apearme la veo. Sale de un auto con su niña, va a entrar a una tienda. Nos cruzamos la vista, la noto triste, delgada. El chofer espera recostado a la máquina y me invaden los celos. Sigo caminando con una amarga sensación, el pecho se me aprieta e imagino que está con él. La idea choca con la razón pero no puedo quitármela de la mente.

No quiero ir a casa, por eso  voy para el trabajo y me encierro en la oficina. Abro la computadora y entro a un chat donde conocí a Nadia, hija de padres rusos que no sé cómo coño vinieron en los 90. Demasiado rubicunda para mi gusto y a la vez depravada. Quizás eso último me atrae. La semana anterior intenté penetrarla y no pude, en su defecto me dio la felación más loca de mi vida. Le escribo y quedamos. Le he advertido que nada de penetración. No le doy razones y no me las pide. Solo se conforma con chupármela mientras se masturba. Dice que la mía es la más hermosa que ojos humanos han visto. Trabaja al costado y al rato la tengo bajó el buró libando como una ternera. Miró su rostro lujurioso y se ve que disfruta.  Me pone a mil y consigue que olvide por un momento. Los chorros entran disparados hacia la garganta, lame las gotas restantes y por los labios deja caer esperma sobre los senos pecosos. Se los embadurna, me da las gracias y se marcha como si nada, con expresión satisfecha. Cierro la puerta y permanezco por un rato, con los ojos cerrados, semidormido. Después salgo.

Ha oscurecido, estoy en la entrada pero no puedo salir. Llueve demasiado. Sentí el aguacero desde que estaba con Nadia y al parecer no pretende amainar. Me invade la tristeza. Me gustaría escuchar su voz, al menos eso. Colgaría rápido sin que advierta que soy yo, aunque sé que no debo, me haría mal. Sin embargo, lo hago por impulso. Me veo marcando el fijo de la casa y cuando da el primer timbrazo cuelgo arrepentido, sin esperar que lo levante.

La lluvia cesa, por fin logro salir. Al rato me recoge un autobús. El teléfono suena, veo que es ella y no sé si cogerlo. Al fin lo hago. Me pregunta y no sé. Me entero que tiene el fijo transferido al móvil. Le explico que se marcó solo mientras lo tenía en el bolsillo. Siento el orgullo herido. Entro al cuarto, me encierro y por primera vez lloro desde que me dejó. Me baño, como un poco. Necesito desahogarme, voy a casa de mi amigo. El único que conoce esta angustia.

-Chico ¿Por qué no hablas de nuevo con ella? ¿Quién sabe si te extraña? A lo mejor está arrepentida y loca por volver contigo. La verdad es que se veía muy enamorada de ti. El orgullo no te va a llevar a ninguna parte- aconseja

-No jodas. Ella fue quien me dejó. Si la busco después tendré que ir al Registro Civil a cambiarme el nombre y ponerme Cornelio.

Nos reímos. Una música sale de la casa del lado. Siempre es el dichoso reguetón, sin embargo, no sé por qué, precisamente ahora, tienen que poner una balada, de esas que dan deseos de cortarse las venas. Me despido para huir.

Caigo en la cama, exhausto. Espero dormir esta vez. Hoy cumpliríamos otro aniversario de casados. Ha sido un día bastante duro.

A lo mejor para el año que viene…

El 2018 ha envejecido, quedan pocos días para su muerte y con su fin nace el 2019. En esta época la gente se felicita unos a otros, se desean feliz fin de año y que el nuevo les traiga todo aquello que han deseado. Pero lo triste es que nada o casi nada cambia para la mayoría. Los planes se truncan, los proyectos se desbaratan y la desilusión crece. Y así el ciclo se repite año tras año tras año, inexorablemente. Y así la gente nace, se desarrolla, se reproduce y muere conforme al plan biológico, y al social. Triste ¿verdad? Algunos a eso le llaman destino. Así se conforman y no hacen nada, dejando que todo dependa de la suerte o de un dios que puede ser Yahweh, Jesús, Alá, un santo católico o algún Oricha.

Y te tengo malas noticias. Ni la suerte, ni el destino, ni ningún dios te va a cumplir los sueños a menos que hagas algo para hacerlos realidad. Quizás, para que no me tilden de radical, ellos te ayuden, pero si tú no trabajas y te esfuerzas por lo que quieres nadie lo hará por ti.

Lo circunstancial, el azar, y hasta lo sobrenatural, podrán existir, tarea para teólogos y filósofos, pero el problema es que la inmensa mayoría de la gente hace que sus vidas dependan de eso. No comprenden que uno tiene que asumir el control y hacer que las cosas pasen. Casi todo lo que se obtiene en la vida es producto de las decisiones personales. Todo tiene una causa. Si estás soltero y no encontraste pareja este año se debió a que o bien eres tímido, o tienes poca higiene, o una personalidad insoportable y no hiciste casi nada para cambiar tu realidad. Hay mujeres que ningún hombre de calidad las miró ni las tomó en serio y dicen que no tienen suerte, cuando lo cierto es que son insoportables como personas, o andan “acabando y no se están cuidando”, o son descerebradas, etc, y no lo reconocen ni hacen nada para cambiarlo. Lo mismo vale para cualquier área de tu vida. Así es en todo.

Las personas de éxito son aquellas que luchan por lo que quieren en la vida y no se rinden ante los fracasos, perseveran y no andan quejándose y mucho menos culpando a los demás o al destino. Cualquiera tiene un accidente o le cae un rayo, pero esas son las excepciones. La regla es que para obtener lo que quieres tienes que lucharlo.

¿Quieres que tus deseos se den para el próximo año? Comienza a planificar como cumplirlos y mentalízate con tomar acción para ese fin. Hace años me llegó una frase de Winston Churchill (para quienes no lo conocen fue Primer Ministro británico durante la II Guerra mundial y en la postguerra. Excelente estadista y considerado uno de los políticos más grandes e influyentes del siglo XX)

“Al éxito solo se llega después de transitar de fracaso en fracaso sin desesperarse”

Tú, seas quien seas, y en la situación en que estés, tienes todo el potencial para lograr tus sueños. No necesitas de la suerte ni de un poder exterior. Lo divino está dentro de ti. Solo necesitas creerlo y luchar por conseguirlo. Para este 2019 me he propuesto par de cosas y las voy a conseguir. ¿Y tú?

 

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Estimados amigos y lectores del blog. Cumpliendo con lo prometido les anuncio que ya mi opera prima titulada “Delirios” ha pasado el proceso de edición e impresión en Ediciones Loynaz. Solo resta enviarlo al Comité de Ajuste de Precios para ser publicado en las librerías del país. Supongo que ello será posible a partir de enero del año 2019. Entonces los interesados podrán acceder a comprarlo. El pago de mis derechos de autor, obviamente, demorará algo más.

Se trata de un libro pequeño, un Relato que obtuvo premio en el Concurso Literario José A Baragaño 2017.

Aquí les dejo la sinopsis:

En la adolescencia, un joven tiene una relación morbosa con su hermana de crianza. Después de la ruptura y durante su vida adulta la evocará en cada mujer sin lograr descansar de su lujuria…

En mi opinión, una narración dura llena de violencia y erotismo que ahonda en vericuetos oscuros de la sexualidad y la psiquis humana.

Les presento el comienzo, para que sepan de que va.

 

I

Me despertó una mañana, apretujada sobre mi espalda comenzó a acariciar mis genitales. Permanecí tranquilo, fingiendo dormir, pero sentí mi sexo endurecerse. No pasó de ahí; poco después se levantó sonriente con cierta mirada de complicidad. Ruborizado ante su actitud, quedé sorprendido.

Sin atender a clases, pasé el día embobado y fantaseando con el futuro, hecho ya un hombre, casado con Lucy.

De noche en el cuarto, a media luz, subió la bata y de repente puso mi mano entre sus piernas. Por primera vez sentí la cálida humedad de una vagina. Mi pene se puso duro y comenzó a acariciarlo, mirándolo con regodeo.

—Me encanta tu pipi. Cuando seas un hombre lo vas a tener muy grande, susurró a mi oído.

—Ya soy un hombre —repliqué, pero sonrió.

Continuó frotando sin quitar la mirada. Parecía hipnotizada, reflexiva.

—Lo tienes más grande que el de Carlos. No quiero imaginar cuando seas mayor.

Se lo metió en la boca. Comenzó a jugar. Chupaba y lamía.

—¿Te gusta? —preguntó

Asentí. Mis ojos se cerraron de placer ante ese descubrimiento. Sexo oral, supe con el tiempo que así se llamaba.

—Está rico titi, sabe a caramelo — dijo desvergonzada.

Una vez sobre mí, agarró el falo y lo puso en la abertura, devorándolo. Primero a un ritmo lento, después desesperada por la excitación; lloraba de gozo hasta que me sorprendió un hormigueo desconocido llevándome al éxtasis. Ella acabó en una avalancha de llanto y suspiros, sacudiéndose sobre mi cuerpo.

Esas imágenes permanecen en mi mente como una cicatriz, tenía catorce años. Desde entonces nos convertimos en un Kamasutra tropical. Quedé atado por siempre, esclavo de Lucy, poseído por esta lujuria sin tregua.

El plan que te diseñaron

Existe una ley no escrita pero no por ello menos real. La gente ni siquiera la percibe pero es parte de la programación que la sociedad tiene para cada individuo, sea hombre o mujer. Es un plan diseñado para la mediocridad, para que seas alguien más del montón, para ser controlado y contribuir a la felicidad de aquellos a los cuales no les importa tu bienestar. Para que te sientas vacío y seas infeliz. Dicho plan consiste en que tú naces para estudiar, trabajar, casarte, envejecer y morir. Mientras dure el proceso debes ser obediente.

Desde la infancia tus padres, con la mejor de las intenciones, te dicen lo que puedes y no puedes hacer, sin saber que te están programando para ser débil, y por consiguiente, infeliz.

-Pórtate bien, respeta a los mayores, no hagas esto, no hagas aquello.

Y ya desde entonces, tu cerebro se va condicionando a ser dócil, a pensar que no tienes derecho a hacer ciertas cosas o a tomar determinadas decisiones.

En la escuela te dicen lo que está bien y lo que está mal. Te quieren enseñar a que seas como otros. A repetir consignas y lemas vacíos. Te delimitan lo que tienes y lo que no tienes que aprender. Lo que debes y no debes creer.

Después viene el trabajo, donde debes cumplir un horario, firmar una tarjeta en donde te controlan. Muchas veces debes acatar decisiones de un jefe mediocre, que inclusive, pretende dictar cátedra sobre laboriosidad y usa una frasecita odiosa llamada “sentido de pertenencia” para manipularte y que hagas lo que él quiere. Ah, y debes pertenecer a esto y a aquello.

Al fin te casas, muchas veces ni siquiera por amor, sino porque los años pasan y alguien te dijo que hay que tener hijos y como temes a la soledad…. En el matrimonio aguantas muchas cosas, te niegas de hacer otras, lo más seguro es que te dejan o terminas divorciándote. Después buscas pareja nuevamente porque te enseñaron que tu felicidad depende de la compañía de otro y no de ti.

Luego viene la vejez. Una jubilación con mísera pensión derivada de ese salario igual de miserable que devengabas en tu época laboral…hasta que te mueres y pasados unos años nadie se acuerda de ti. Es más, quizás la foto aquella tuya que estaba en la sala, tu nieta la quitó para sustituirla por el artista del momento, y tu hijo o hija, ni siquiera se opuso porque “es la niña de la casa”.

¿Estoy diciendo que no debes ser buen estudiante, buen trabajador, buen esposo, buen padre o madre, o buen ciudadano? NO. Lo que estoy diciendo es que si resultas ser todo o parte de eso, sea porque TÚ LO DECIDISTE, porque te hace crecer como ser humano libre y digno, porque te hace feliz, y no porque otro lo decidió por ti. Y esto tiene un significado más profundo de lo que la gente comprende, porque muchas veces piensas que tus creencias y actitudes nacen de tu persona cuando lo cierto es que no son más que el resultado de la programación social. Muchas de tus opiniones están basadas en creencias que no son tuyas, sino de otros que las inocularon en tu cerebro, porque abdicaste de tu capacidad de pensar por ti mismo por no salir de la zona de confort.

Los que establecen las reglas, lo hacen porque tienen el poder y necesitan gente sumisa para garantizar su tranquilidad…

¡Y ohhh, no lo había advertido. Son los primeros que las violan! Por tanto, has lo que sea bueno para ti, no para esos.

Es hora de abrir los ojos y comenzar a tomar tus propias decisiones, y luchar por lo que quieres, y no disculparte por quien eres. Si perteneces a algo o alguien, o vives para acatar deseos de otros, eres un esclavo. Si tomas tus propias decisiones sobre lo que quieres para ti, y eres capaz de asumir las consecuencias, serás libre aunque te cueste dolor. Te garantizo que serás más feliz.

 

Otro pequeño fragmento de mi novela «Mas allá del pecado»

La tarde del jueves se alejaba entre el murmullo de los niños jugando pelota o la distante voz de un vendedor ambulante. Llegaba el crepúsculo habanero y salían las luces de la ciudad. La noche cubría con lentitud el paisaje desde la colina de Santos Suarez, en el seminario teológico bautista.

Orar, leer La Biblia, aferrarse a La Fe, nada de eso servía. Mi ánimo flaqueaba. Era un seminarista en el primer año de su pastorado. Quería predicar a Cristo, ser un fiel seguidor, pero las buenas intenciones no eran suficientes. Mi novia se había ido del país. Hija única, se fue con los padres. Estaba deshecho.

-Chico, no seas bruto, podemos seguir hasta que volvamos a reunirnos de nuevo, entonces nos casamos.

-No Danita, eso así no funciona. Tú allá… no se sabe por cuánto tiempo…y yo no tengo planes de irme. Aquí está mi llamado.

No sirvieron sus ruegos. Me mantuve en mis trece.

Y entonces, con los meses mi integridad comenzó a tambalearse. Con veinticinco años y nunca había tocado a una mujer. Mi libido a cien y el alma hecha pedazos. Quería esperar el tiempo de Dios pero al parecer él no tenía apuro. Mientras tanto,  mi cuerpo sufría, tenía hambre de mujer. Cualquier mujer.

Llegó la noche y terminé el devocional masturbándome en la azotea. Nadie pudo verme. Mi cerebro dibujó una figura de mujer voluptuosa con rostro indefinido. La penetré y se desbocó. Se movía descontrolada. Pude escuchar sus gritos de placer, sentir el olor a hembra y el orgasmo femenino mientras intentaba romperse la grupa contra mi lujuria. No resistí más. Los líquidos salieron de mi cuerpo con una presión dolorosa. “Señor, perdóname y ayúdame, voy a volverme loco.”

Radiografía de una ruptura sentimental

Mucha gente me ve como un experto en relaciones (que no lo soy). Vienen, me piden consejos y a partir de entonces se quedan enganchados como si yo fuera una especie de gurú. Ahora mismo tengo alrededor de 5 o 6 personas que me llaman, me buscan, todo para pedir consejos, desde como conquistar a una mujer hasta cómo cuidar su relación. Siempre les doy mi parecer, y obviamente, por mi salud emocional, no me involucro. Al final es la vida de cada cual. Solo me limito a ofrecer ayuda, por demás gratuita. Sin embargo, hay golpes que a veces son tan duros que me hacen escribir un post como este, que será largo, pero posiblemente uno de los más útiles que haya escrito.

Quiero profundizar sobre las rupturas sentimentales. No de aquellas tóxicas en las que existió maltrato, abuso, engaños, etc; sino de las buenas, aquellas donde hubo amor, al menos en una de las partes, o como mínimo afecto y una buena relación. De ahí el título del post.

Separarse de alguien con quien se ha compartido tiempo, experiencia, intimidad, sexo, promesas y sueños es uno de los dolores emocionales más fuertes que pueda experimentar un ser humano. Quiero desentrañar lo que vive cada parte a raíz de esa ruptura, y de paso ofrecer respuestas a quienes sufren, y pistas que les ayuden a avanzar en la recuperación.

1-El que deja:

La persona que deja se lo venía pensando desde hacía tiempo. Siempre dejó algunas señales involuntarias que el otro no supo captar. A veces por falta de perspicacia, y a  veces porque eran tan sutiles que pasaban desapercibidas hasta para el más inteligente, pero siempre dejan señales. Estos signos pueden ser tan evidentes como los siguientes:

– Ya no te mira como antes ni reacciona de la misma manera cuando le dices te quiero.

– Comienza a criticar tus defectos más de lo debido, cosa que antes no le importaba.

– Le da lo mismo ver una película que tener sexo contigo.

– Cuando se encuentra contigo no muestra la misma emoción que tiempo atrás

-No siente emoción en salir juntos como antes y pone todo tipo de excusas.

-Pelea más de lo debido.

Y hay más, tantos como las circunstancias lo permitan, pero todos llevan la marca de desamor, aburrimiento y disgusto de estar con alguien que se ha convertido en una carga.

Hay otros signos que no son evidentes y por ello pasan desapercibidos como pueden ser la declaración de que quizás no sea la persona adecuada para ti, que lo pienses y se lo digas si en algún momento quieres dejarla, que lo entenderá; o al no hacer algo que ella esperaba te dice que creía que contigo podía tener un familia de verdad pero que comprende que no va a ser así y ha pensado desistir de esa idea, etc, etc.

Pero de que dejan señales las dejan.

Quien deja ya viene sufriendo su cuota de culpa, dolor y dudas, ante la idea de romper. Ha sentido que afuera puede estar mejor pero el miedo a la soledad interior de no ser querida la mantiene indecisa. Y en esos momentos a veces ocurren grandes manifestaciones de cariño y deseos, justo antes de romper. Esto vuelve loco de angustia y confusión al dejado cuando piensa que días antes de la ruptura la otra parte hizo declaraciones de amor profundas, pero sin comprender que no son más que los síntomas del miedo a la soledad en esa lucha interior que sufre el que deja. Esa es la razón por la cual la mayoría de las separaciones se producen cuando existe asegurado un tercero que si bien no siempre es de más calidad, al menos le ofrece la fuerza para dar el paso y no quedar solo. Ya para cuando lo decide está en ventaja sobre el dejado, porque ha creado las defensas psicológicas con anterioridad, mientras a este último la noticia le cae de repente.

Las razones del que deja rara vez son sinceras. Casi siempre se producen tras una discusión o aprovechando algún comportamiento del dejado, y se basan en supuestos o reales defectos de este. No es más que un mecanismo psicológico para no sentirse culpable y legitimar la decisión. Nunca te dirán que hay otra persona o que ya no se siente bien a tu lado y afuera, en libertad, esperan algo mejor. Otras veces te piden un tiempo, te dicen que no eres tú, es ella que no se siente bien, etc. Como escribí, son todas excusas para no sentirse culpable después de haberte dicho que te amaba, que eras importante en su vida, o hacer promesas de planes juntos, palabras que al momento de terminar la relación le hacen quedar como alguien mentiroso y defraudador. Déjenme decirlo más  vulgar: Que se están cagando olímpicamente en todas las promesas que hicieron y en el amor que dijeron sentir. Por eso te hacen culpable de la ruptura, para no sentirse culpables ellos. De ahí que muchas veces te traten con frialdad y hasta con dureza y tú sientes que la persona que tienes delante es una desconocida. Todo no es más que un mecanismo para evadir la culpa y el dolor de dejarte.

Una vez que ha finiquitado la relación entra en un confuso período emocional, que dependiendo de la actitud que asuma el dejado, va desde el alivio por quitarse un peso, la culpa de saber que está hiriendo a aquella persona que la quiere y a quien en un momento de su vida quiso, en lástima y desprecio si el dejado insiste y se humilla, las dudas al pensar que quizás cometió un error, el dolor de la pérdida al sentir que el dejado desaparece y no la buscará más, o la nostalgia que producen los recuerdos de los tiempos buenos que hayan vivido. De lo que no puede haber dudas es que el que deja también sufre y su camino no es de rosas.

2-El dejado: 

Sin dudas es quien más sufre la pérdida. Pasa más o menos por cuatro fases hasta recuperarse. El tiempo de recuperación depende del tiempo de la relación, el tipo de persona que ha sido dejada, y otros factores.

-Fase de negación: No acepta la realidad. Finge que todo se va a solucionar e intenta convencer a la otra parte de que es posible salvar la relación, o sencillamente se hace el que no oyó el veredicto e intenta seguir con el que deja como si nada hubiese ocurrido, hasta chocar con la dura realidad de que las cosas ya no son como antes.

-Fase de dolor: Viene la opresión en el pecho, el nudo en el estómago que le quita el apetito. Llega el insomnio en las noches. La horrible idea de que su pareja está con otra persona se vuelve recurrente, y la autoestima sufre un duro golpe. Se come el cerebro haciéndose preguntas y dándose respuestas como una máquina de descifrar enigmas, en un bucle infinito de dolor. Unos recurren a sus mejores amigos o a otros para desahogarse y encontrar la esperanza de una solución. Otros, con más amor propio se lo callan, y actúan como si todo estuviera bajo control.

Se siente que la vida se ha puesto cuesta arriba y que el dolor será para siempre. Se piensa con el corazón, y como el corazón está hecho mierda, solo se busca encontrar la manera o la fórmula para recuperar a la persona amada. También se siente ira contra la pareja al pensar que esta no valoró todo su amor, su tiempo y su dedicación.

-Fase de aceptación: El dejado comienza a aceptar la realidad, a entender que ha perdido a su pareja y a partir de entonces comienza a verla como la ex. Algunas preguntas comienzan a encontrar respuestas. Hace un balance de sus errores. El dolor sigue latente pero a partir de entonces se inicia una pequeña recuperación. Aumenta de peso. Se alimenta y duerme. En este tiempo se puede cometer el error de buscar otra pareja para sustituir a la anterior, pero esta no es más que una relación rebote. El dejado no ha superado completamente la pérdida y está incapacitado para construir una relación sana.

-Fase de superación: Como su nombre lo indica, ha logrado superar la ruptura. El dolor ha desaparecido, también la ira.  Se siente bien. Ya está preparado para construir una nueva relación, aunque muchos cierran su corazón por temor de ser lastimados. Ahora es más experimentado y fuerte. Ya está recuperado. Ya es feliz y libre nuevamente. ¡Enhorabuena!

3-Palabras importantes para el dejado 

Algunos no logran recuperarse aunque pasan los años. Son las personas con baja autoestima, aquellos que no se quieren a sí mismos. Son esos que no cesan de perseguir a su ex, de estar siempre disponibles como el mejor amigo. Aquellos que lo aguantan… todo.

Uno de los componentes más necesarios para recuperarte es la dignidad. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde pero sin dignidad la esperanza no sirve de nada, es estancarse en un bucle infinito de dolor y miseria. La dignidad te hace aceptar la decisión de ser dejado y alejarte. Es comprensible intentar solucionar el problema cuando te comunican la decisión, pero una vez ratificada, se impone aceptar la realidad. Y la realidad es que quien te ama no te deja. Mucha personas (principalmente las mujeres) cuando te dejan lloran y te dicen que te aman, que no existe otro, pero las palabras y las lágrimas no te dan la certeza. La certeza la da la realidad y la realidad es el hecho de que te dejan. Y quien te deja, sin que exista una razón de peso como el maltrato físico y psicológico,  las constantes infidelidades, u otras afines, no te ama. Quien te ama acepta tus errores. Entonces quien te ama no te deja por nada. Nunca cometas el error de insistir o de apelar a tu amor. Cuando te dejó sabía que la amabas y aun así no le importó. No respondas sus sms o correos. Debes saber que quien te deja también sufre momentos de dudas o tristeza. Es en esos momentos cuando querrá tantearte con un mensajito, un recado de una amistad  sobre lo mal que la está pasando, un repicar en tu móvil… solo por egoísmo, para saber si estás disponible, para saber si te tiene de suplente por si se arrepiente o le va mal con el tercero que tiene en ese momento. Si le respondes confirmará que todavía te tiene y se sentirá segura. No le hagas el juego ni creas que porque es buena persona no actuará así. Las buenas personas también son egoístas. No respondas nunca, aunque te acuse de inmadurez. ¿Quería dejarte? Pues dale de su propia medicina. Desaparece de su vida para siempre. Bloquéala de tu Facebook, o de cualquier red social. Bórrala de los contactos de tu móvil. Esa persona no tiene que saber nada de ti ni tú de ella. Por mucho amor que le tengas decidió sacarte de su vida, así que no tienes que buscarla ni preocuparte de sus problemas. ¿Sufres mucho? Te entiendo. Llora en silencio cuando estés solo. Desahógate, pero no la busques. La persona que te deja solo regresará si se da cuenta de que te ama y que te pierde, y eso solo lo hará si actúas con dignidad. Pero ten en cuenta que si te dejó no fue para regresar. Te dejó por otro en un 99% de probabilidad, y si está en el 1%, lo hizo por la posibilidad de otro, porque no te dejó para dedicarse a meditar en un monasterio. Así que lo importante es recuperarte tú, y no volver con alguien que no valoró lo que sentías. Lo que quiero comunicarte, seas hombre o mujer, es que la única posibilidad que tienes de recuperar a tu ex es manteniendo la dignidad y eso implica cero contacto, y no caer en tanteos para comunicarte. Cero comunicación. Aléjate. ¿Y quién sabe si cuando te recuperes vendrá a ti y ya no sientas la necesidad de reconciliarte? Y eso es lo mejor, porque una persona a la que amaste y te dejó no merece que la dejes entrar nuevamente a tu vida.

Y hasta aquí el post. Advertí que era largo. Espero les sirva de aliento y le aclare algunas dudas. ¡Ánimo!

 

 

 

 

Del amor …

1- El amor

Qué es el amor? Cada sujeto tiene una definición distinta. Para mí el amor es cuando conoces a la otra persona, y a pesar de sus defectos decides quererla porque para ti es especial. No es amor cuando conoces a alguien y sientes un deseo o necesidad de estar siempre a su lado, eso más bien es pasión o enamoramiento, que según la ciencia debe durar entre 3 meses y un año. Período en el cual el cerebro segrega una hormona llamada oxitocina. Cuando este químico empieza a faltar la gente cree que se acabó el amor y se terminan muchas relaciones. Por eso enamorarse es fácil. Basta con que te guste alguien y surja la pasión. El reto es sentir amor. Entonces enamorarse y amar no es lo mismo. Amas cuando no necesitas poseer a esa persona sino que solo te hace feliz hacerle bien.

Además, «el amor requiere conocer a la otra persona, reconocer sus defectos, ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario, es maravilloso. Sin embargo es solo el principio.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece, cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.
El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul» o a tu princesa encantada.

«Es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente» pero casi nadie está preparado para amar.

2- Amistad con la mujer que amas.

No, no se puede. ¿Qué amistad puedes ofrecerle a una mujer cuando no estás siendo sincero con ella? Porque ella y tú sabrán que tú no sientes eso. Además, un hombre con amor propio no se rebaja a esa condición tan miserable. Cuando una mujer te trata como a un amigo jamás te va a ver como un hombre. Estarías en la misma posición que la de una de sus amigas. En esos casos lo mejor es tomar distancia. Huye. Si no le gustas como hombre, al menos te evitarás sufrimiento innecesario.

3-Miedo a enamorarse después de un fracaso.

Es natural sentir miedo a amar después de una ruptura. Nadie quiere sufrir otra vez, pasar noches de desvelo comiéndose el cerebro preguntándose qué pasó para que todo terminara, esos deseos de llorar, ese nudo en el estómago que quita el apetito, ese creer que el dolor no cesará jamás, y ni pensar en que ella puede tener a otro…que horror. Solo quienes lo han sentido pueden comprender el temor a enamorarse, sobre todo en estos tiempos donde el amor es escaso.

4- Resentimiento o Perdón.

El resentimiento tiende a ser más fácil, pero a la larga te llena de mala energía y más dolor. El perdón no es olvidar el mal que te hicieron, porque es difícil arrancar del recuerdo lo que sufriste. El perdón es una elección. Es la decisión de no devolver el mal a quien te lo haya causado. Perdonar es ser justos, ya que todos hemos fallado alguna vez y causado males. Es de sabios, porque aunque al principio sea lo más difícil, con el tiempo te liberas del dolor y podrás avanzar en la vida.

5–La mujer ideal.

Una mujer agradable de mirar, que te atrae sexualmente. Tiene principios y sentido de la dignidad. Su corazón es noble y te quiere. Con eso es suficiente para decidir amarla.

A las mujeres les gustan los hombres

Cada mañana por la misma calle. Era espectacular, con un cuerpo que parecía opacar al sol. Nadie dejaba de mirarla. Lo sabía, y precisamente por saberse espiada su rostro adoptaba una expresión altanera y distante.

-Esa no mira pa nadie. Son de las que solo le gustan los macetas- dijo Marcos en voz alta, expresando su frustración y la del grupo de sujetos que murmullaban.

Ana(que así vamos a llamarle a la chica de la historia), no pudo evitar responderle. Sin perder la altivez giró hacia ellos, pero con la mirada puesta en el ofensor, le dijo algo que ninguno jamás entendería.

-No, a mí me gustan LOS HOMBRES.

Todos enmudecieron. Marcos sintió un cuchillo traspasar su ego. ¿Qué quiso decir? ¿Que no soy hombre? ¿Qué se habrá creído esa?-se preguntaba.

Y claro que no era hombre. Está bien, era hombre como sustantivo, o sea biológicamente hablando, pero…¿hombre como adjetivo? NO. Si lo hubiese sido esperaría la oportunidad, se acercaría a ella, y le diría algo como…

-Siento haberte insultado el otro día. Estuvo feo que te dijera esas palabras y  más delante de todos, pero como dijiste que te gustan los hombres, me he llenado de ilusión y  por eso estoy aquí, para disculparme contigo y decirte que…….

Y ella tendría la opción de aceptarlo o rechazarlo pero seguramente cambiaría su opinión sobre él. Ciertamente lo vería a partir de entonces como un verdadero hombre.

Pero No. Marcos no haría eso. No tiene pantalones para tal actitud porque no soportaría ser rechazado. Se limitaría a escudarse en grupitos para gritar obscenidades a las mujeres, o en el mejor de los casos lanzar piropos no solicitados.

A las mujeres les gustan los hombres…. ¿Qué significa esa frase? Hay que aclarar que cuando una mujer refiere que le gustan los hombres no se está refiriendo al sexo biológico porque…un gay o travesti es un hombre, un cobarde es un hombre. Obviamente, tienen pene y testículos, pero ellas no se enamoran habitualmente de este tipo de “hombres”. Es que la expresión tiene un alcance que va más allá del significado biológico. Tiene más bien que ver con las cualidades que te hacen ser masculino y te diferencian de los que solo tienen un pene.

El verdadero hombre….

tiene orgullo, dignidad y amor propio;

no se somete a humillaciones;

no depende de nadie para vivir;

no suplica atención, no mendiga amor;

jamás es digno de lástima;

cuando cae se levanta y aunque herido, sigue adelante;

se fortalece con el sufrimiento;

confía en sí mismo;

sabe lo que vale y hace respetar ese precio;

ama, pero no es esclavo de ese amor, y no permite que jueguen con él.

 

¿Eres un verdadero hombre o solo te crees hombre porque tienes pene?

 

Otro fragmento de mi novela «Camino de seductor»

Debí esperar unas semanas para acostarme con ella. Primero mi inseguridad que no se había ido del todo, y después porque comenzó a dilatar las cosas pretendiendo conocerme. Lo peor fue que en todo ese tiempo no abordé a ninguna mujer.  Me sentía estancado. Cuando tuve el valor de proponérselo ofreció excusas.

– Yo no soy una mujer liberal. Dame un tiempo para asegurarme que lo tuyo va en serio.

-¿Es por la diferencia de edad?

-En parte es eso y también tengo una hija. Quiero darnos un tiempo para que al final valga la pena.

Entonces no comprendía su juego. Quería atraparme en una relación monógama. En cambio, mis intenciones eran otras. Solo sexo sin compromisos, disfrutar con las mujeres. Tenía que ser fiel a mis principios, echarme en la espalda todas las debilidades que me llevaron al fracaso y luchar contra lo que fuera.

-No quiero mentirte. No he cumplido los treinta y por ahora no estoy para compromisos. Solo puedo ofrecerte buenos momentos- le solté.

Temí haber echado a perder cualquier oportunidad de poseerla. Sin embargo, reaccionó de un modo inesperado. Me miró con la boca entreabierta, y una sonrisita extraña. Pasó la lengua por los labios en un gesto inconsciente, fugaz. Me excitó. Recordé aquellas palabras machistas de Roly un año atrás, de que no debía importar lo que ellas pensaran y asumir que todas eran putas hasta tanto se probara lo contrario. Abrí la portañuela y saqué lo mío.

-¿Qué haces? ¿Tú estás loco? Por favor vete- fingió indignación, no obstante, noté la voz diferente y la respiración sofocada.

Estábamos en la sala. Miró hacia afuera nerviosa .Podían vernos desde un edificio aledaño. Cerré las persianas. Estaba decidido a todo. El mundo no se iba a acabar por mi osadía.

-No, que mi hija está por llegar- dijo sin convicción.

Tomé su mano y la puse donde quería. Se estremeció. Comenzó a frotarla.

-No, no- repetía con voz apagada y continuaba ahí, frotando.

No pasó un minuto y la atrapó con la boca, toda una experta. Yo era el hombre. Me sentí libre y fuerte, como nunca.

-Tiene que ser rápido- imploró.

La levanté por la nuca. Me condujo a su cuarto entre besos y apretones. Fuego en el atardecer.

-¿Y tu hija?

-Está con el padre. Viene por la noche. Ayyyy

Y siguió más fuego. Terminamos sofocados y felices.

-Eres un singao- murmuró entre risas.

Se comportaba como una mujer desenfadada y alegre. ¿Dónde quedó eso de no ser una mujer liberal?

Estando con Mary no me acerqué a otras mujeres. Con ella todo era fácil. Cada mañana pasaba por su casa. Debía esperar un rato que la hija saliera para la escuela, entonces entraba y pasábamos un rato de placer. Llegaba tarde al trabajo y no me importaba. Estuvimos meses así. Adquirí malicia, y poco a poco fui perdiendo la timidez, ganando en carácter. Y no sé si se había enamorado pero comenzó a ponerse exigente. Ignoraba sus cosas hasta que un día explotó.

-Solo te interesa venir, cogerme el culo y después irte. Me estoy cansando.

-¿Y qué otra cosa tú quieres? –encogí los hombros.

-Lo que quiero es que vengas para acá y te ocupes de mí y de esta casa, y que podamos salir a la calle como una pareja normal.

-¿Y la diferencia de edad?- me excusaba.

-¿A ti te importa? Yo no vivo con la gente. Mira a ver qué vas a hacer porque me queda poco de juventud  y no puedo seguir perdiendo el tiempo.

-Te dije que no quiero compromisos por ahora. Soy muy joven y ya tuve un fracaso.

-Mira Oswaldo, hace días vengo pensando y tomé una decisión, o te tomas lo de nosotros con seriedad o terminamos ahora.

-¿Estás dejándome?

-Si no haces lo que pido sí. No voy a permitir que me sigas usando.

Pensé en Karen, Elaine y todas aquellas que en algún momento me manipularon. Sentí una ira que solo pude contener huyendo. Salí de allí como un rayo. Me molestaba recordar sus palabras. Una mujer con más experiencias que yo, independiente, desinhibida y nada tonta, no podía esgrimir el recurso tan bajo de decir que la usaba. Me marché ignorando si volveríamos pero con la convicción de que ni ella ni ninguna otra mujer en mucho tiempo obtendría otra cosa que no fuera mi pene.

Desperté a la mañana siguiente con deseos de verla. Al final no fui. Mi orgullo habló más alto. Tenía mi número de teléfono, por tanto si deseaba que la visitara debía llamarme. No lo hizo. Una noche, movido quizás por el impulso, marqué su número y colgué antes de tiempo. No recibí réplica y eso me entristeció. La sensación de pérdida y el deseo de poseerla aumentaron con el paso de los días. Decidí pasar una tarde, a la hora de cerrar el mercado. Entonces la vi a lo lejos. Un hombre la tomaba del brazo mientras ella sonreía. Hablaban tan cerca que no cabía duda. Algo existía entre ellos. Lamenté el tiempo perdido, el haberme estancado en el camino de convertirme en seductor. Terminar con Mary fue la oportunidad para salir de la zona de comodidad y volver a la guerra.

Algunas lecciones de vida

De tiempo en tiempo me gusta filosofar, pensar, analizar los hechos de la vida para extraer sus enseñanzas. Cada persona vive su realidad. Una famosa frase, creo que de Carneggie dice: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto” Así que si no concuerdas con mis lecciones de vida, tendrás tu cuota de razón. En cuanto a mí, creo lo siguiente:

  • Tú y solo tú, eres el responsable de todo lo que sucede en tu vida, sea para bien o para mal.

Sí, ya sé que un rayo parte a cualquiera. Los accidentes son eso, accidentes. Pero aun así, la regla general es que eres el dueño de tu propia vida. Son tus decisiones las que día a día te llevan a un lugar que puede resultar el que no deseabas, y eres el culpable de que algunos te hagan daño por permitírselo. Veo hombres que se quejan de la mujer que escogieron porque los llenó de cuernos pero se olvidaron que la conocieron casada y no les importó que engañara a su esposo con ellos. Mujeres que se lamentan porque su marido las maltrata pero se les olvidó que cuando lo conocieron el hombre tenía par de hijos y no se ocupaba de ellos. Ahora se sorprenden por la conducta de ese hombre. ¿Es que estamos todos locos? Por eso, si deseas una vida mejor, cuida tus decisiones, y por nada del mundo te dejes llevar por los impulsos de tu corazón ni hagas lo que él te dicte. Ejerce tu voluntad y déjate guiar por la razón.

  • Para la gente no vales por lo que eres, sino por lo que puedes dar.

Suena duro eso pero es la verdad. Puedes, por ejemplo ser una persona bondadosa, llena de los mejores sentimientos pero si tienes la desdicha de ser físicamente horrible, o indigente, o padecer de una enfermedad repelente, o eres un borracho, nadie se va a interesar en ti con fines romántico-sexuales, y tampoco querrán tu amistad. La única persona que va a querer y  tolerará tu presencia será tu mamá o quizás tus hijos. Es la dura realidad. La gente se te acerca cuando tienes para dar, sea dinero, sea diversión, sea sexo, sea compañía, sea lo que sea. Para el mundo vales por lo que das. Las relaciones son un intercambio de valor. Y es bueno que lo aceptes para entender que si deseas importarle a los demás,  no puedes dejarlo al destino o a Cupido. Es tu responsabilidad convertirte en alguien con valor.

  • Las cosas no son de quien se las merece, sino de quien las obtiene

¿Cuantas veces hemos escuchado decir: Tal equipo merecía ganar….? Pero que va, ganó otro, que fue el que bateó más o metió los goles. La vida es igual que el deporte. Puedes merecer aquel viaje que deseaste, o aquel trabajo donde “la búsqueda” era buena, o aquella mujer hermosa, o aquella casa de lujo, todo porque según tú eres más inteligente, bondadoso, hermoso, capacitado, etc. Sin embargo, lo que deseas lo obtiene ese que a lo mejor es traicionero, que no tiene principios, que no está tan preparado, etc, pero que emprendió, lucho, accionó, y por eso la suerte, como le llaman, le favoreció. Moraleja: Si quieres algo lucha por eso, no esperes que alguien te lo regale.

  • A nadie le interesa lo tuyo

Como lo lees, por si no te habías enterado. Tus padres quieren que seas feliz pero a la manera de ellos. A veces no quieren un hijo gay, una hija puta, a veces quieren que aquel o aquella sean tus parejas y no quien tú quieres. De ahí que dice el dicho que quien se casa casa quiere, porque aunque no sean sus intenciones terminarán por inmiscuirse en el matrimonio y lo van a romper. Mujer, tus hijos no quieren que estés con ese hombre que te gusta porque no es el padre. Te quieren para ellos, para que los atiendas y consientas pero cuando adquieren la mayoría de edad, cogen su camino, hacen su vida y te quedas sola. Si así es con los seres más queridos, imagina con el resto de la humanidad…No estoy diciendo que no quieras a tus padres, a tus hijos, a tu familia. Eso es sagrado y nadie lo discute. Lo que te digo es que no le permitas a nadie que decida por ti, porque tu vida es tuya y solo tú puedes vivirla….. y a nadie le interesa lo tuyo.

  • Nada es para siempre, nada te pertenece.

Hace 80 años, cuando el matrimonio era una institución sagrada, fuerte y valorada, se decía: Hasta que la muerte los separe. La misma frase ponía fecha de caducidad, y era antes. Ahora ni eso. Quiere decir, que nada es eterno, ni el mismo sol, al menos en 3D. Espero que en el más allá seamos de espíritu eterno y vivamos vidas infinitas, pero lo que es a nivel terrenal somos simples mortales y en ese lapsus de tiempo que nos toca actuar en este mundo, vamos a obtener y perder cosas constantemente, como una maldición.. Por eso, el único modo de salvarnos es disfrutar lo que tenemos como si fuese prestado porque en realidad es así. Eso nos dará una perspectiva diferente y nos hará libres. El apego es lo que más esclaviza. Es una gran fuente de dolor emocional. Los estoicos tenían razón. Nada te pertenece. Ni la esposa o esposo, ni los hijos, ni los padres, ni los bienes materiales. Todos se van. Y cuando tú te vayas, que lo harás aunque no quieras, te vas solo. Solo naciste y solo te mueres. Tú no duras para siempre y nada es tuyo. No te aferres. Lo bueno es que si ahora mismo sientes que la vida está cuesta arriba, debes saber que el dolor tampoco dura para siempre. Te vas a recuperar, te lo aseguro, y en algún momento, si luchas, vendrá un tiempo mejor.