Algunas lecciones de vida

De tiempo en tiempo me gusta filosofar, pensar, analizar los hechos de la vida para extraer sus enseñanzas. Cada persona vive su realidad. Una famosa frase, creo que de Carneggie dice: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto” Así que si no concuerdas con mis lecciones de vida, tendrás tu cuota de razón. En cuanto a mí, creo lo siguiente:

  • Tú y solo tú, eres el responsable de todo lo que sucede en tu vida, sea para bien o para mal.

Sí, ya sé que un rayo parte a cualquiera. Los accidentes son eso, accidentes. Pero aun así, la regla general es que eres el dueño de tu propia vida. Son tus decisiones las que día a día te llevan a un lugar que puede resultar el que no deseabas, y eres el culpable de que algunos te hagan daño por permitírselo. Veo hombres que se quejan de la mujer que escogieron porque los llenó de cuernos pero se olvidaron que la conocieron casada y no les importó que engañara a su esposo con ellos. Mujeres que se lamentan porque su marido las maltrata pero se les olvidó que cuando lo conocieron el hombre tenía par de hijos y no se ocupaba de ellos. Ahora se sorprenden por la conducta de ese hombre. ¿Es que estamos todos locos? Por eso, si deseas una vida mejor, cuida tus decisiones, y por nada del mundo te dejes llevar por los impulsos de tu corazón ni hagas lo que él te dicte. Ejerce tu voluntad y déjate guiar por la razón.

  • Para la gente no vales por lo que eres, sino por lo que puedes dar.

Suena duro eso pero es la verdad. Puedes, por ejemplo ser una persona bondadosa, llena de los mejores sentimientos pero si tienes la desdicha de ser físicamente horrible, o indigente, o padecer de una enfermedad repelente, o eres un borracho, nadie se va a interesar en ti con fines romántico-sexuales, y tampoco querrán tu amistad. La única persona que va a querer y  tolerará tu presencia será tu mamá o quizás tus hijos. Es la dura realidad. La gente se te acerca cuando tienes para dar, sea dinero, sea diversión, sea sexo, sea compañía, sea lo que sea. Para el mundo vales por lo que das. Las relaciones son un intercambio de valor. Y es bueno que lo aceptes para entender que si deseas importarle a los demás,  no puedes dejarlo al destino o a Cupido. Es tu responsabilidad convertirte en alguien con valor.

  • Las cosas no son de quien se las merece, sino de quien las obtiene

¿Cuantas veces hemos escuchado decir: Tal equipo merecía ganar….? Pero que va, ganó otro, que fue el que bateó más o metió los goles. La vida es igual que el deporte. Puedes merecer aquel viaje que deseaste, o aquel trabajo donde “la búsqueda” era buena, o aquella mujer hermosa, o aquella casa de lujo, todo porque según tú eres más inteligente, bondadoso, hermoso, capacitado, etc. Sin embargo, lo que deseas lo obtiene ese que a lo mejor es traicionero, que no tiene principios, que no está tan preparado, etc, pero que emprendió, lucho, accionó, y por eso la suerte, como le llaman, le favoreció. Moraleja: Si quieres algo lucha por eso, no esperes que alguien te lo regale.

  • A nadie le interesa lo tuyo

Como lo lees, por si no te habías enterado. Tus padres quieren que seas feliz pero a la manera de ellos. A veces no quieren un hijo gay, una hija puta, a veces quieren que aquel o aquella sean tus parejas y no quien tú quieres. De ahí que dice el dicho que quien se casa casa quiere, porque aunque no sean sus intenciones terminarán por inmiscuirse en el matrimonio y lo van a romper. Mujer, tus hijos no quieren que estés con ese hombre que te gusta porque no es el padre. Te quieren para ellos, para que los atiendas y consientas pero cuando adquieren la mayoría de edad, cogen su camino, hacen su vida y te quedas sola. Si así es con los seres más queridos, imagina con el resto de la humanidad…No estoy diciendo que no quieras a tus padres, a tus hijos, a tu familia. Eso es sagrado y nadie lo discute. Lo que te digo es que no le permitas a nadie que decida por ti, porque tu vida es tuya y solo tú puedes vivirla….. y a nadie le interesa lo tuyo.

  • Nada es para siempre, nada te pertenece.

Hace 80 años, cuando el matrimonio era una institución sagrada, fuerte y valorada, se decía: Hasta que la muerte los separe. La misma frase ponía fecha de caducidad, y era antes. Ahora ni eso. Quiere decir, que nada es eterno, ni el mismo sol, al menos en 3D. Espero que en el más allá seamos de espíritu eterno y vivamos vidas infinitas, pero lo que es a nivel terrenal somos simples mortales y en ese lapsus de tiempo que nos toca actuar en este mundo, vamos a obtener y perder cosas constantemente, como una maldición.. Por eso, el único modo de salvarnos es disfrutar lo que tenemos como si fuese prestado porque en realidad es así. Eso nos dará una perspectiva diferente y nos hará libres. El apego es lo que más esclaviza. Es una gran fuente de dolor emocional. Los estoicos tenían razón. Nada te pertenece. Ni la esposa o esposo, ni los hijos, ni los padres, ni los bienes materiales. Todos se van. Y cuando tú te vayas, que lo harás aunque no quieras, te vas solo. Solo naciste y solo te mueres. Tú no duras para siempre y nada es tuyo. No te aferres. Lo bueno es que si ahora mismo sientes que la vida está cuesta arriba, debes saber que el dolor tampoco dura para siempre. Te vas a recuperar, te lo aseguro, y en algún momento, si luchas, vendrá un tiempo mejor.

 

Librepensador

Recientemente entré a un foro donde se debatía la cuestión sobre si Dios escuchaba las oraciones. El moderador es cristiano y expone citas bíblicas, por lo que asumí que se refería al dios de La Biblia.

Es un tema bastante interesante y que se presta para la polémica. Y sucede que me toca porque durante 5 años de mi primera juventud practiqué la fe cristiana.

Según las sagradas escrituras cristianas (que no comparto y después explicaré por qué) los hombres somos pecadores y estamos en rebeldía contra el creador. Solo somos reconciliados a través de la sangre de Cristo. Únicamente son escuchados aquellos que han recibido a Jesucristo por fe.

Mi opinión es que ese dios no escucha a nadie porque simplemente no existe. ¿Las razones?

1-La Biblia tiene múltiples errores y contradicciones

2-Tiene profecías que no se cumplieron

3-Los textos más antiguos  de La Biblia son copias, por ejemplo del Nuevo Testamento son copias del siglo III, por lo cual carece de garantías de que no hayan sido adulterados.

4-Presenta la irreconciliable paradoja de un dios que supuestamente nos ama pero aprueba el genocidio de pueblos enteros, pondera y justifica a reyes asesinos y despóticos, envía a padecer tormento eterno en el infierno a los pecadores, es indiferente al clamor y dolor de la humanidad, etc, etc , etc. Eso lo muestra la Biblia.

En realidad creo que Dios debe existir, pero no es ni el de La Biblia, ni el del Corám, ni el de ninguna religión conocida o por conocer. Considero que las religiones y los dioses, así como muchos ismos y doctrinas totalitarias son instrumentos de las élites para manipular y controlar las vidas de los seres humanos comunes. Con este post no pretendo herir los sentimientos religiosos de nadie, simplemente aportar una visión de librepensador sobre un tema que afecta a muchas personas.

Difícil

Desde que llegamos a Caracas los tiburones le echan el ojo. La verdad es que está muy buena y cada vez que se lo digo se sonroja como una niña y eso es lo que me excita de ella. Todo el mundo, o mejor dicho, lo jefes, se le acercan y le vienen con lo típico, piropeándola en exceso y ofreciéndole ayuda. Puro babeo. Yo no, conmigo es diferente. Al principio ni la miro. Estoy cuadrado con una enfermera antes de salir de La Habana. Nos conocimos en el concentrado y fue sexo a primera vista, pero al llegar aquí nos separaran. La dejan en la capital y me mandan para Valencia. Se pone triste y hasta alguna lagrimita echa, aunque al mes se empate con otro. Total, está en todo su derecho. Yo tampoco perderé tiempo. Estaré con una y otra y otra más.

Pero a esta la envían también a Valencia, y “casualmente” nos ubican en la misma casa. Claro porque entonces ignora, igual que yo,  que Reynaldo, el coordinador de la misión médica, tiene planes con ella. La quiere cerquita para enredarla, pero el hijo de puta tendrá que desistir después de pasar un año haciendo de todo para conseguirla.

Después de una semana decido abordarla. La tarde está cayendo y tenemos que estar quietos en base. Son las reglas aquí. La miro fijo y se muestra nerviosa e intrigada, y entonces, con toda la tranquilidad del mundo le hago saber que tarde o temprano voy a ser su consuelo. Hace un gesto de extrañeza, aparentando no comprender, y le digo, mami por si no lo entiendes, voy a ser tu marido aquí, y te voy a proteger de los buitres estos y te voy a tener desnuda conmigo cada noche, y haré que lo olvides todo. Me voy a convertir en tu droga. Pone cara de ofendida, me dice que es una mujer decente, casada, y me llama grosero.  Se va y permanezco allí,  contemplo su retaguardia.

Pasan los días y no la busco más, alguna que otra vez la sorprendo mirándome y sonrío. Quita la vista y se sonroja.

Mientras, Reynaldo la asedia y no me conviene chocar con él para no ser expulsado de la misión. Además, ando con una venezolana que me absorbe casi todo el tiempo.

Siento pena por ella. Las mujeres le tienen suspicacia. Se ponen celosas porque saben que sus hombres la codician. Mi amante venezolana ya ha armado sus dramas y con sobrados motivos. Ha visto como la miro y se ha puesto tan insoportable que termino por dejarla.

Casi siempre está sola. Los únicos que se le acercan son el coordinador, y yo algunas veces. Me pide que la acompañe al cajero. Teme sufrir un atraco. Ayer supimos de un colega a quien casi matan los malandros. Todos vivimos en un estrés constante.

Se siente tan mal que me cuenta el acoso del jefe. La ha llamado y le ha puesto un ultimátum: “O eres mía o te haré la vida un yogurt y te vas a ir pa Cuba sin nada” Así de desesperado está el tipejo. Me habló por desahogarse, pero lo menos que piensa es que soy medio loco. Regreso y la dejo en su habitación. Estoy “arrecho” como dicen aquí. Voy a su oficina. Lo cojo a lo cortico y le doy su buena “mano” como también dicen. El muy pendejo ni reacciona. Tiembla, es trigueño oscuro y está más blanco que una hoja de papel. Se da cuenta que en este momento lo mataría sin pensarlo dos veces. Es tanta mi impotencia por no defenderse, que lo zarandeo por el cuello de la camisa y lo insulto con todas los adjetivos posibles.  Le digo hijo de puta, maricón, poco hombre,  cucaracha, oportunista, chivato, arrastrado, bajo…nada, el tipo no se inmuta, solo tiembla como una rata.

Esta locura pudo salirme cara, si no me joden es por ella, que por suerte tiene grabadas todas las pruebas. Por eso todo queda en familia y Reynaldo nos deja tranquilos y se hace la idea que nada sucedió.

Así nos hacemos cómplices y yo continúo gozando con otras pero cargo la balita del gas y la ayudo con todo porque sí, por cariño y no solo porque está rebuena. Cumplimos el año y se va para Cuba con el expediente limpio, sin cuernos para el esposo. Es de las finas, una entre mil, y por eso le cae mal a unas cuantas.

Pero cuando regresa la noto cambiada.  Me mira diferente y a cada rato se le escapan suspiros. Esa noche abre el alma y me entero de todo. Su esposo es el único hombre que ha conocido y jamás le ha sido infiel aunque no sabe lo que es un orgasmo ni mucho menos sentir placer porque se lo hace a lo bruto y en tres minutos termina. Vive en la miseria porque el tipo se lo gasta todo en bebidas y al llegar a Cuba comprobó que casi no le queda dinero en La Tarjeta porque el muy degenerado se lo ha gastado todo y ya está cansada de nadar para ahogarse en la orilla y lo único que desea es olvidarse del mundo. Y comienza a llorar y la recuesto a mi pecho, le acaricio el pelo y a los pocos minutos la tengo en la cama. Al inicio siente vergüenza hasta que se libera y empieza a  gemir y al terminar se aferra a mis brazos y llora largamente y hasta me da las gracias porque por primera vez sabe lo que significa sentirse hembra.

Pero el tiempo pasa y ahora estamos en un hotelito en Caracas. A la espera, porque mañana volamos a Cuba. Terminamos la misión y sabemos que lo nuestro es difícil. ¡Hemos hablado tanto de eso! Soy un mujeriego incorregible, estamos en los dos extremos del país, tenemos hijos, mi esposa está enferma y si vine aquí fue por ella. No puedo abandonarla. Todo se hace difícil. Mañana llegaremos y nos estarán esperando en el aeropuerto. Cada uno irá por su lado con sus respectivos cónyuges. Quizás las primeras semanas me llamará o lo haré yo y escucharé llantos o suspiros a través de la línea, y evocaremos este tiempo. Haré planes infructuosos para visitar su provincia y quizás hasta tengamos sexo por telefóno. Solo de conversarlo llora e intento ser fuerte y consolarla con palabras trilladas que no nos sirven. Por eso se desnuda, entra al baño y me quedo boca arriba sobre la cama con la mente en blanco porque no quiero pensar.

Al rato escucho su voz que me llama. Me desnudo y entro. Abro la cortina y me acerco por detrás. Sonríe. La ducha deja caer un agua cálida que acaricia los cuerpos.  Por unos momentos nos desconectamos del mundo y sus penurias. Olvidamos los problemas, felizmente enajenados en un éxtasis total. Mañana será lo que será, pero ahora, por unos momentos, nada parece importarnos.

Crónica de una batalla literaria

Me levanté hoy con la idea fija de ir al taller literario. Hacía casi tres meses que no iba. El asunto es que ya sea por una cosa u otra me he ido distanciando. Pero esta mañana quise ir porque hay que mantener la presencia como parte de esta carrera por publicar y ser conocido. Al llegar recibí una sorpresa. Me encontré con Noel, poeta y narrador con par de libros publicados. Entonces me entero que se celebra el encuentro-debate de talleres literarios. Para quienes no saben les explico en qué consisten estos encuentros de carácter anual: Compiten un número de escritores en los apartados de literatura infantil, y de poesía y narrativa para adultos. Hay que llevar tres copias (una para cada miembro de un jurado compuesto por consagrados y prestigiosos escritores que evaluarán tu obra) y leerla ante ellos. Al final deliberan y premian la obra que consideran mejor. Casualmente  tenía un cuento. Lo había escrito el miércoles a la carrera y en un rapto de inspiración.

Me fui para mi trabajo, abrí la PC e imprimí las copias. Regresé como un rayo. Entré a la sala donde comenzaría la lectura de las obras de narrativa. Uno a uno, todos leyeron sus cuentos. El jurado hacía las observaciones pertinentes  y yo evaluaba mis posibilidades. Tengo que decir que desde mucho antes le tenía fe a mi cuento. En mi opinión es lo mejor que he escrito, al menos desde un punto de vista técnico-literario. Mucho mejor que el Relato Delirios con el que gané el premio Baragaño del 2017, evento de mayor trascendencia. Por supuesto, todo cuento, relato o novela es perfectible. Y el mío no es la excepción.

¿Qué importancia tiene ganar este encuentro-debate? Pues en mi caso personal me sigue visibilizando como escritor y me brinda la posibilidad de competir en un encuentro literario de mayor rango. Todo eso ayuda, junto con la publicación de mi primer libro, a avanzar en el camino de convertirme en un escritor reconocido que pueda vivir de la literatura. Entonces, y solo entonces, me deshago de todo vínculo laboral y trabajo solo bajo mis propias órdenes y haciendo lo que me gusta. ¡Esa es la meta!

Pues bien, prosigo. Al leer mi cuento recibí algunos criterios del jurado. Lo peor: Algunos énfasis que sobraban y un final cuyo presupuesto pudo resolverse en el desarrollo. Con esto último no estoy de acuerdo, y es la opinión de uno solo de los jurados. Lo bueno: Me dijeron que soy un escritor de pies a cabeza, que tengo un estilo que atrapa al lector desde el inicio y que poseo una gran destreza narrativa. Hasta me compararon con uno de los mejores escritores cubanos del momento. Hasta ese momento nadie había recibido mejores valoraciones. Hasta recordé por asociación a esos programas de sonando en Cuba y bailando en…ustedes saben.

Más adelante leyó su cuento una joven de 19 años, estudiante del Pedagógico. Es muy talentosa. Ganó recientemente un concurso literario de carácter nacional. Pero lo más interesante y curioso es que uno de los escritores que integraban el jurado es el director del taller literario al que ella pertenece. Es, en definitivas, su mentor, por lo que no me parece acertado que sea uno de los jurados. Ni acertado ni justo. Al conocer esto comencé a dudar de mis posibilidades. ¿Lógico no?

Y a riesgo de parecer inmodesto, aun cuando su cuento era bueno, estoy convencido de que el mío era mejor, pero no voy a explicar aquí las razones porque no viene a cuento y pareceré un llorón. Al final todos terminaron las lecturas y el jurado se retiró a deliberar con las copias respectivas.

Pasan los minutos. Llevamos media hora esperando y todavía no vienen con la decisión.

Al fin dan el veredicto. La jovencita obtuvo el premio y a mí me dieron una mención especial, además de una “pacotilla” y un insulso diploma que dormirá en un rincón. Ahhh, y cosa rara porque este privilegio iba a ser solo para quien ganara este evento…me dan el derecho, junto con la ganadora, a participar en ese próximo encuentro-debate, que es de mayor “categuria”,

 

Sábado, 23 de junio del 2018

 

Fragmento de mi novela «Camino de Seductor» 2

Las 10:00 pm, sentado en una butaca de la sala y ella sobre mí. La lámpara del comedor nos brindaba una luz penumbrosa. La bata roja, de encajes, dejaba traslucir la ausencia de ropa interior. Vi unos bellos cortos y oscuros entre las piernas, los senos duros y pequeños, con unos pezones grandes, rozados, que invitaban a libar. Creí estar soñando. Como buen timorato no tomé la iniciativa. Ella, más agresiva tomó mi mano y la puso justo entre las piernas. Palpé una abertura húmeda y lentamente la froté. Empezó a moverse poco a poco mientras apretaba sus labios contra los míos. Terminó en un suspiro, mostrando esa sonrisa bella que me hacía adorarla. Me besó con ternura, se levantó y tomando mi mano me llevó al cuarto.
Encontré una habitación amplia, acogedora. Cama camera reflejada por el espejo de la cómoda al costado, y arriba uno gigante que colgaba del techo. Una lámpara fluorescente, de color rojizo iluminaba la pieza. Todo diseñado para el placer. Nos sentamos en la cama. La acaricié.

-Quítame la ropa.-pidió

La fui desvistiendo lentamente. Quería que mis cinco sentidos captaran cada uno de los instantes que jamás olvidaría. Por fin poseería una mujer. Era mi debut. Su visión de hembra desnuda pareció un sueño, pero el roce de sus manos sobre mis brazos me trajo a la realidad.

-Bésame aquí…..tócame acá- impartía instrucciones y yo, disciplinado, obedecía.

La besé en todo el cuerpo. Estaba ansioso por penetrarla, sin embargo, esperé y me contuve. Su aroma suave, dulce y delicado proporcionaba un goce desconocido. Tendida sobre la cama respiraba cada vez con más profundidad. Tomó mi mano y la ubicó en la entrepierna. Mis dedos se empaparon con los líquidos. Esa humedad cálida y acogedora terminó por enloquecerme. Hizo una mueca mordiéndose los labios e incorporándose comenzó desesperada a despojarme de la ropa. Caí sobre ella con las ganas que por años tuve contenida. Tomó mi sexo libre y duro apretándolo con deseo, guiándolo hacia la vulva húmeda. Al empujarla se deslizó con rapidez. La sensación de la vagina junto a los gemidos me hizo hervir de placer. No logré retener un fuego hecho líquido vaciando mi alma, inundándola toda. Me quedé embelesado no sé por cuanto tiempo hasta sentirla cabalgar con mi trozo de carne en sus entrañas. La vi transfigurada, llena de lujuria. En ese instante recordé una frase entonces enigmática: Las mujeres lloran cuando gozan. La había leído de cierta novela policiaca, años atrás. Perdí la cuenta de sus orgasmos.
Cuando llegué al segundo clímax me transformé en una bestia desbocada. Perdí la vista en medio de gritos onomatopéyicos. Finalizamos exhaustos, sudados y satisfechos. Un acceso de risa se apoderó de ella y terminó por contagiarme. Nos quedamos abrazados, compartiendo aliento, sudor y cansancio. Vi su risa mezclada de lágrimas. Me supe capaz de recibir y dar goce. Y entonces fui un hombre feliz, un animal satisfecho.

El problema no es problema

Conoces a una muchacha en una fiestecita. Te sientes atraído por ella, te llenas de valor, te acercas y comienzas a charlar por una media hora, una hora, o más. Parece que le gustas. Luego, en el final de la conversación, le dices algo como:

-¿Sabes qué? Creo que tenemos que juntarnos en algún momento y salir.

Intercambian sus números de teléfonos. Al siguiente día la llamas, hablas con ella unas cuantas veces y la invitas a salir. Eres tan “caballeroso” que le preguntas adonde desea ir.

-Me encanta ir a «Carol y Alex» – te suelta.

“Ñoo, que caro es ese sitio”-piensas

-Este…está bien. Te recojo a las 8:00 pm – al fin respondes. Claro, porque el condicionamiento social dicta que los hombres son los que pagan y los débiles como tú, no se atreven a desafiar las costumbres…

Sales, gastas el poco dinero que tienes y que seguro te hacía falta para comprar aquellas zapatillas que tanto te gustan. En toda la charla no has dicho nada sexual, porque la muchacha aparenta ser muy decente, recatada, una buena chica de su casa. Tiene veinte años y hasta te ha pasado por la mente que pudiera ser virgen. Y además, tú eres un caballero que respeta a las damas porque eso te lo ha enseñado tu mamá y es lo que dicen las mujeres querer de los hombres, por otra parte todas las películas y telenovelas románticas te han mostrado que los héroes son respetuosos con ellas y terminan conquistando sus corazones. Hasta que entonces, le dices algo como…

-Eres muy linda, me gustas y estoy interesado en pasar más tiempo contigo…

Ella sonríe porque le gusta que la hallen linda. ¿A qué mujer no? Ohh, su sonrisa te fascina. Crees que todo va bien y como no eres un tímido intentas besarla.

-¿Pero qué estás haciendo?-responde malhumorada mientras aleja su rostro- Vas muy rápido. Nos estamos conociendo, yo no actúo así.

Tú solo atinas a pronunciar un disculpa y te sientes ridículo. La situación se te vuelve molesta y le expresas que quieres ser su novio, que por eso la has querido besar

Después de un momento de vacilación, ella pone cara tierna y termina diciéndote algo como.

– Mira X, la he pasado muy bien. Tú eres un muchacho maravilloso, un encanto, cualquier mujer querría ser la novia tuya, pero yo no soy mujer para ti. Quisiera que por ahora fuésemos amigos.

-Está bien- respondes y terminas la cena y la acompañas a su casa como todo un gentleman.

En todo momento guardas la forma para que no te vea molesto, pero al despedirte tu rostro se torna duro, triste.

Cuando pasan unos días te cambia el ánimo. Piensas que debes tener paciencia, que es una buena mujer, y que vale la pena esperar. Entonces sucede lo peor. Te enteras por un amigo que ella es amante de Y…

Y resulta que el tal Y es un ex presidiario de mala fama,  que está casado, que no se gasta un centavo en ella y cada tarde la disfruta en todas las posiciones inimaginables, entrando por todos sus agujeros…y además, ella está desquiciada con el tipo y ni siquiera le importó cuando la esposa le dio un show frente a la casa, en presencia de los padres.

Por eso te sientes enojado, frustrado, amargado, y lloras de impotencia porque gastaste tu tiempo y tu dinero, adulándola, dedicándote a escuchar su conversaciones triviales para nada….

Te voy a mostrar cuál es tu problema.

Tu problema es el de la mayoría de los hombres. Tienes demasiado temor de ser real. En realidad no quieres salir con mujeres a citas para estar gastando tanto dinero ni escuchar pláticas aburridas. Tú quieres besar, tocar, poseer…Quizás una novia o esposa, pero también deseas tener sexo, porque a fin de cuentas eres hombre y está en tus genes desear a las mujeres. Pero como a la mayoría, tienes miedo  de ser criticado, que te digan grosero, superficial o machista, o que  te rechacen y se enteren los demás. Como consecuencia de eso, tu comportamiento tiende a ser indulgente y complaciente. En conclusiones: Eres débil. Ellas lo huelen de lejos y las que son manipuladoras se aprovechan de esas debilidades.

¿Quieres cambiar? Empieza a definir qué es lo que quieres de las mujeres y de la vida en general y ten los pantalones de ir por eso. Se real. Sé directo y específico a la hora de manifestar a una mujer tus intenciones. Se sincero y no te andes con mentiras. Si eres rechazado, al menos no gastaste tu tiempo y tu dinero con alguien que no está en sintonía con tus intereses. Y tampoco te sentirás frustrado o enojado, como tantos misóginos y maltratadores de mujeres que abundan por ahí. Para eso tienes que vivir por tus reglas y no por las que te ha dictado la sociedad. Y sí, puedes hacer muchas cosas dulces por una mujer. Solo asegúrate de hacerlo porque lo deseas hacer, y no por complacer a ninguna ocultando segundas intenciones ¿Quieres un secreto? Muchas mujeres te van a criticar si eres así de masculino, pero aunque no quieran admitirlo, te amarán y te darán todo lo que quieras….. y eso solo a cambio de ti mismo.

Masaje

Estás desnuda. Comienzo por tu pelo, tu nuca, las orejas. Bajo a los hombros, brazos, antebrazos, la palma de la manos, los dedos. Después a tu espalda y tu columna. Desciendo a tus caderas. Trabajo bien suave en tu coxis. Sobo con malicia tus nalgas para que esos glúteos se relajen. Continúo hasta los muslos. Bajo a las pantorrillas, la planta de los pies, dedos y subo, nuevamente a los muslos, las nalgas, otra vez entre los muslos, la zona entre el ano y la vulva,  acaricio sus labios. Ya puedo sentir como te humedeces y tus piernas se abren involuntariamente. Tu cuerpo se arquea como un reflejo empinando las nalgas. Dejo salir mi pene que palpita y roza tu entrepierna. Siento tu vagina mojada y te penetro despacio. Gimes de deseo y entro lentamente, hasta el fondo. Te mueves y jadeas de placer y yo sigo entrando y saliendo sin apuro pero con firmeza, mientras te hablo con dulzura cerca de tu oído…hasta que tu cuerpo se paraliza y llegas a un orgasmo largo y potente que te deja exhausta…y te acaricio y al rato te giras y nos abrazamos con ternura… al instante nos envuelve la pasión y me comes los labios y te penetro nuevamente más y más y más y tienes otro orgasmo y yo no puedo retener el mío y suelto palabras como un loco, y no sé ni lo que digo y grito y te suelto mis líquidos que se derraman en tu cuerpo, mientras me regalas esa mirada húmeda de mujer enamorada.

La importancia de ser honesto

La mayoría de los hombres están llenos de basura y engaños cuando se trata de sus deseos sexuales. Muchos se acercan a una mujer que les interesa ofreciéndoles incentivos materiales, favores o cualquier cosa, participando en entretenidas conversaciones, sólo para que esa mujer bruscamente le rechace cualquier intento de avance. Una reacción común de los hombres será: Ella es una pesada, una que se cree cosas, o una puta.  Y no, no tiene que ser ninguna de esas calificaciones. Se trata de una mujer que está enfadada y cansada de los hombres que insultan su inteligencia. Sólo una mujer ingenua o con muy poca experiencia, no se daría cuenta de lo que la mayoría de ellos intentan.
Pero la realidad es que muchas mujeres, en vez de mantener una actitud firme sobre el comportamiento de los hombres falsos, deciden jugar con ellos. Ellas saben que los hombres queremos sexo. Saben que la mayoría de las veces no queremos tener sexo en el contexto de una profunda relación amorosa y emocional. Se dan cuenta que sólo queremos una aventura de una noche, una aventura de fin de semana, o mucho tiempo de sexo sin compromiso. Saben también que la gran mayoría no tienen los huevos para expresar sus verdaderos deseos sexuales de una manera segura, honesta y directa, que son verbalmente cobardes cuando se trata de permitir que nuestros verdaderos deseos e intereses sexuales sean conocidos. Por eso muchas de las mujeres se vuelven bastante manipuladoras, aprenden a jugar el juego, y aprenden a jugarlo muy bien. Continuar leyendo

Pequeño fragmento de mi novela inédita » Más allá del pecado» 2

Odalys se volvió una adicción. Rosy, por su parte, tuvo que haberme notado distinto. Jamás supe mentir. Algo en mi mirada debió delatar el color de la infidelidad. Llegué mojado a casa. El anochecer coincidió con un aguacero torrencial, también inusual a principios de año. Me secó con una toalla, mirándome triste. El rostro denunciaba soledad. Por alguna causa la culpa se trastocó en ternura, y la ternura en deseos. La comencé a besar aferrándome a ella como si fuera la salvación. El encuentro fue dulce pero la noté triste. Presentí que lo sabía todo y no me equivoqué.

-¿Es cierto que tú y esa mujer para la que estás trabajando son amantes?- la pregunta no me sorprendió.

-Es cierto.

Fue un alivio confesarlo y no podía mentir.

-Hace cuatro días que lo sabía. Deseaba escucharlo de ti mismo- a pesar de la tristeza hablaba con aplomo y dignidad- ¿Qué piensas hacer?

Su rostro era una incógnita, aparte de tristeza, no reflejaba otra emoción.

-No sé- respondí. Continuar leyendo

Cuando escucho tu voz…

Cuando me hablas y escucho tu voz solo pienso que mis manos penetran en tu pelo detrás de la nuca y te doy un beso suave y delicioso. Mi boca sigue a tus mejillas y desciende hasta tu cuello. Aspiro el olor de tu piel y noto como te erizas. Nos fundimos en un abrazo profundo. Nos sentimos. Tomo tu mano y te hago palpar mi pene que desea salir afuera. Te despojo lentamente de la ropa. Tú haces lo mismo conmigo. Estamos desnudos y nos sumergimos el uno en el otro, mi lengua, mi boca, mis manos, recorren cada sitio de tu cuerpo. Me deleito en los más íntimos y húmedos. Tú saboreas mi hermoso falo. Vibras de deseo y tus piernas se abren generosas implorando mi entrada. Y no me hago esperar porque ese es mi deseo a punto de cumplirse. Por eso cuando te penetro sentimos que el mundo no existe, que solo tú y yo componemos el universo. El resto es la nada que nos rodea. Ahí somos como dioses, y mientras estamos conectados por mi trozo en tus entrañas, solo sabemos repetir nuestros nombres que se apagan con los gritos de un orgasmo compartido y atómico. Después viene el más dulce letargo del abrazo adornado de caricias.